sábado, 9 de mayo de 2009

El Frio Acero Y El Amor de Goma (3)

CAPITULO III _ “Experiencia”

Luffy con una enorme sonrisa dibujada en su rostro, señalo a su abdomen y su pecho, cubierto por aquel cálido liquido que acababan de expulsar… el fruto de sus cuerpos. Aun con la respiración cortada se dispuso a hablar indicando, esta vez, con su dedo índice, a sus miembros que permanecían del mismo tamaño, e igual de firmes. Pero sin poder agregar palabra, se conformo con aquella indicación. Zoro le interrumpe.

- Hahaha, no cambiaras nunca… - Río el espadachín levantándose para limpiar lo poco que le había salpicado en su pecho y abdomen. - ¿Te gustó?

- Si… el sexo es increíble, jijiji… - Comentó entusiasmado. - … pero, porque seguimos con “el problema”..? – Haciendo referencia una vez más, a sus partes intimas. – .. creo que necesitamos más sexo … !!

- Hahahahaha… - Se reía con muchas ganas, ante los comentarios de su capitán. – … parece que sí, estas en lo cierto... – Repuso luego de pensarlo unos segundos.
*Este chico, mi nakama, mi capitán… que tienes Luffy?*, *Me vuelve loco con su cuerpo …*, *Jamás lo había tenido tan cerca, y desnudo, entregado de esta forma al placer..*

- Oiii, Zoro… ¿Qué hago con esto?, - Mirando otra vez a su desnudo torzo, que estaban cubiertos de esa cálida miel, e inclusive señalándole en el lado derecho del mentón, donde también había llegado el majestuoso regalo de los dioses.

- Toma, límpiate! – Dijo el peliverde, arrojándole una toalla. – Ahora te mostrare lo que es el verdadero sexo…

*Estoy peor que al principio, necesito algo más salvaje, necesito descargarlo todo, ya no me puedo resistir más, es un infierno.*

- ¿Eeh? … Zoro, ¿De qué hablas? – Cuestiono confundido.

- Ya verás! – Tomándole por la cintura y la nuca, recostándole nuevamente boca arriba, mientras el pequeño arrojaba la toalla con la que acababa de limpiarse.

Repitiendo el mismo acto que había tenido lugar varias veces durante ese encuentro pasional, le beso el cuello en primera instancia, hasta llegar a la boca de su capitán. Lamiéndole nuevamente su cavidad, se separo unos centímetros de su cuerpo, dejando lugar a una mejor maniobra de las extremidades.

Desnudos, sin nada que les cubriera sus perfectos y tallados cuerpos, entrelazaron sus piernas, formando una sensual figura. Segundos después de separarse, el dominante espadachín, libero la mano que tenía debajo de la cintura de Luffy, para escalar por su cuerpo, hasta la boca del expectante joven, que no paraba de besarle, y admirarle por haberle mostrado ese mundo tan distinto y especial, que para él había sido desconocido, hasta ese momento.

Separando sus labios, de los del morocho, le metió dos dedos en la boca, indicando que los lamiera. El pelinegro comprendió rápidamente, y comenzó a juguetearle con su lengua, con la intriga en su pecho, por saber que le mostraría esta vez, su preciado espadachín.

*¿Me mostrara el verdadero sexo…?*, *¿Puede haber algo mejor?*

Mirando perplejo y confiado a su gran nakama, le dedico una infantil sonrisa, y éste le dijo.

- Déjame que te lleve al éxtasis… permíteme llenarte de placer. – Tras oír esas palabras, el inocente excitado Luffy, asintió con total sinceridad y confianza, expresado en sus cristalinos ojos. Sin rastro de duda o temor, le afirmó.

- Lo que tú digas, Zoro… Suena divertido, jijiji.- Agrego con complicación, intentando no morder los dedos del otro joven.

- Bien…- *¿Qué le pasa?, no entiende nada… se comporta raro*,*¿Sera que no comprende acaso que esto es una locura?*, *Es sexo, y entre hombres, ¿Qué pasara por su cabeza? … cualquier otro chico hubiera salido corriendo de una situación similar.*,* Me recuerda a …*

Sacudió la cabeza levemente, con intención de deshacerse de esos pensamientos, recordándose que no podía perder el tiempo con tales tonterías.*Si sigo así me volveré loco*

Ambos estaban recostados, sobre el sofá, y el peliverde que se encontraba arriba, controlándolo todo, le quitó los dedos de la boca al tierno morocho.

- Creo que con esto será suficiente, capitán… - Añadió sonriendo dominante, anunciando que las preparaciones estaban casi finalizadas.

Deslizó su mano, de su boca hacia abajo, haciendo uso del espacio que había dejado entre sus desnudos y marcados torsos. Rozó la entrada prohibida del pelinegro, con la punta de su índice. Lo ingresó con dificultad dentro del joven muchacho, haciendo que se estremezca. El invadido emitió un gemido de dolor y placer, interrumpido por la otra mano del espadachín, que le puso un dedo en sus labios.

- Ahora viene lo bueno… - Comentó pícaramente, masajeando la zona interna del chico, y escurrió el segundo dedo humedecido por la saliva de su capitán. Éste se estremeció nuevamente, ahogando su gemido de dolor.

- Duele… ha, Zoro.

- Solo es al principio… confía en mí. – le susurro el joven convincentemente. – Bien… creo que ya está a punto… aquí vamos… - Toma su erecto y duro aparato, disponiéndose a entrar en aquel cuerpo que tanto deseaba. Sonriéndole y mirándole fervientemente, esperando su aprobación, le agarró de la cadera con su mano libre, y le acercó hasta su entre pierna, para anular la distancia entre los cuerpos, y facilitar la penetración. Ignorando esto, Luffy le devolvió la sonrisa, medio forzada.

- Agárrate fuerte…

-Oi Zoro, espera un momento… no me digas que vas a…. aaaaahhh, duele!!! … esa enorme cosa, dentro mío … aaah, como duele … - El musculoso joven, se había aventurado dentro del pequeño, comenzando a penetrar, con un rostro que desbordaba de placer, sin prestar atención de las quejas de aquel adolorido Luffy. – Duele… ha, duele mucho… aaaahgg – Decía entre gemidos, y su cuerpo se estremecía cada vez más. Sentía como se contraía su interior ante la invasión.

Haciendo uso de sus piernas, el delgado pelinegro se enredo en el abdomen y la cintura de su espadachín, temiendo que finalizada la penetración, repitiera el doloroso acto. El peliverde le cogió por detrás de la cadera, y lo levanto, cargándolo en sus brazos, e inclinándose hacia atrás, para que su miembro se moviese a la par de la cadera del chico, mientras le subía.

Una vez alzado en brazos, Luffy le paso sus manos detrás del cuello, aferrándose a la firme espalda de Zoro. Ya no tenía duda alguna, el verdadero dolor, vendría ahora.

*Debo ser fuerte, tengo que soportarlo… Zoro dijo que confiara en él.*

Trago saliva intentando reprimir el dolor, para que el guerrero no notara el sufrimiento en su rostro. Éste otro le dedicó una miradita de “buen viaje” y el chico de goma, se la devolvió, como si le permitiera comenzar.

El fuerte moreno comenzó a moverse dentro de su capitán, que se tornó pálido unos instantes, ante el placer, que apenas podía sentir, opacado por el inmenso dolor, que se apoderaba de él. El vaivén de caderas había comenzado, y ambos se mantenían firmes, gimiendo. Uno de placer, y el otro de dolor más que de placer.

El dolor siguió prevaleciendo, haciéndose insoportable… cada embestida era más fuerte, sumándole dolor a cada estocada anterior que daba. Aguantando apenas las lagrimas que luchaban por salir, le dijo esperando que fuera más suave.

- Zoro, me duele…. Aaaaaa, duele, ah, du…, aaagh… -*Se ve tan feliz*, pensó el jovencito al ver su cara de satisfacción. *No quiero arruinarle el momento, jamás me lo perdonaría.*

En esos momentos, Luffy sintió un agudo e intenso dolor, que le impidió sentir placer alguno. El joven que controlaba aquella situación, se excitaba cada vez más, a cada movimiento de cadera, con el rose del miembro de su capitán, que no cesaba de agitarse, sin perder su firmeza, hacia arriba y abajo contra su propio torso.*Este chico me pone a tope, ya no aguanto más.*

Aceleró el ritmo, moviéndose frenéticamente dentro del pequeño, sin notar el cambio repentino en la cara de éste.

Las lágrimas brotaron de los inocentes ojos vidriosos del más joven.

- Me lastimas Zo… Aaahgg… ro… - El joven responsable acometió una embestida más fuerte, sin poder detenerse, y sin levantar la vista.

*¿Por qué me hace esto?, el Zoro que yo conozco, se preocupa por sus nakama.*

A cada golpe, el delgado morocho soltaba más lágrimas de dolor, que ya no podía contener de ningún modo.

- Aaaahy.. aah …. Zoro... me... haaa,ces mucho daño… Zorooo. – Le nombró en su último intento, ya sin fuerzas, rogando que se detuviera. – Para... Me, me duele aaagggh, demasiado.- Sollozaba el pequeño abatido.

El espadachín sintió que algo le mojaba en su hombro. Era el joven que no paraba de lagrimear, derramando lagrimas por ambos cuerpos. Al ver la cara de dolor, sufrimiento y desesperación del chico, le beso profundamente intentando calmarle. Era la primera vez, que veía a Luffy llorar en su vida.

Mientras que su fuerte juego de caderas, mantenía una gran intensidad, Zoro tomó en una de sus manos, la extremidad del joven, que permanecía rosándose entre ambos torsos, y comenzó a subir y bajar su palma, aplicando ciertos toques para generarle más placer al muchacho, a ritmo de las caderas, sin dejar de besarle. Las embestidas habían tomado una descomunal fuerza. El chico no paraba de derramar lagrimas, y separando su boca, le dijo de forma suplicante.

- Detente, yaa… no haaa, p puedo más, aagg… estoy san ….

El fuerte y dominante moreno, le devoró las palabras, besándole desesperadamente.

*Lo siento, ya no puedo parar, mi cuerpo no me responde bien*, *Es lo máximo que puedo hacer por ti ahora.*,*Jamás creí que esto sucedería, lo siento mucho.*

Ésta vez, fue el peliverde quien separo su boca, y sin parar de gemir y manosear su miembro, como de empujar bestialmente dentro de Luffy, le agarro lo más fuerte que pudo la cintura, y le susurro al oído con un tono de culpa y tristeza, entre cortado por los gemidos de placer.

- Lo, lo siento… haaa, yo… hhaaaha – Tragó saliva. – No, yo no, haa ... no puedo detenerme, haa, ha, lo siento, haa, mucho ….. Luffy!!!

- Zoro…- Gimió el muchacho.- Aaaaaaggggghh!!!!!! – Gritó de repente. El fuerte moreno le había golpeado con más intensidad que nunca, haciendo que su capitán derramara gran cantidad de lágrimas.

Seguido de eso, gimió de placer apaciguando levemente sus sollozos
- Hhaaa… haa,ah, Zoroo…. –

Ambos se encontraban salpicados por la blanca miel que había expulsado el miembro del más joven. El culpable seguía sosteniéndole y sonreía, sin dejar de embestirle.

El muchacho había alcanzado el éxtasis, olvidando el dolor, por unos segundos.

- Luffy!! – Nombro eufóricamente el espadachín. Dio un último y seco golpe, que hizo estremecerse al moreno, de placer y desmesurado dolor. – Aquí voy, acabare dentro.…

Se inclino hacia delante, recostando al pelinegro sobre el sofá nuevamente, y siguiéndole, quedo boca abajo, mirando su tierna cara, teñida de mil emociones y sensaciones, pero ninguna de ellas parecía una sonrisa. Tal y como habían comenzado, el mismo lugar, y la misma posición, acabaría en ese instante.

El delgado y abatido muchacho, sintió como si algo fuera a estallar dentro suyo, luego de aquella pequeña pausa, Zoro le besó, y con un último movimiento de cadera, le dio el toque final, liberando todo su fruto, de aquel orgasmo, dentro del joven.*Nunca me había sentido más satisfecho.*,*Ha sido el mejor polvo de toda mi vida… Luffy, gracias.*

Su capitán había parado de llorar, y le miraba consternado.

- Luffy… voy a salir… - Le explico con la respiración cortada. - … haa, ya se acabó, no tienes porque llorar… - le dijo aun éxtaciado, mientras retiraba su aparato del interior de aquella versión de Luffy, abatida, apagada, y triste. Éste hizo una última mueca de dolor, pero sin derramar lagrima, se mordió el labio inferior, aguantándolo. Ante la plena satisfacción del orgasmo, el extasiado joven no había notado que su miembro y la mano que le sostenía, al igual que la parte intima de su capitán, se encontraban cubiertos por dos fluidos, de consistencias distintas. Se dio cuenta al ver que el simple rose entre su extremidad y la entrada del recto, de cuando acababa de salir, le había causado un enorme y exagerado dolor a Luffy, para algo tan sencillo como aquello.

- ¿Qué demonios pa…? – Vio su mano y su miembro manchados con mucha sangre, mezclado con algo de sus fluidos. Su rostro empalideció, como si hubiese cometido un sangriento asesinato inconscientemente.

Horrorizado, se alejó torpemente del muchacho herido, hasta chocar con la pared. No podía dar crédito, de lo que veían sus ojos.

*Soy un monstruo, como pude haber hecho tal cosa*?

- Oii, oii Zoro… ¿Estás bien? – Le pregunta preocupado, y con voz quebrada, intentando pararse. - ¿Qué te sucede?

*¿Qué te sucede a ti?, ¿Cómo puedes preocuparte por mí en ese estado?*

*¿Qué te pasa Luffy?, ¿No eres capaz de ver lo que te hice?*

- Sí, estoy bien… no es nada. – Respondió forzando la voz, que le temblaba. Su corazón agitado no daba indicios de dejarle respirar con tranquilidad, y la culpa azotaba su conciencia, sin descanso alguno.

*Debo ocuparme de Luffy urgentemente… solo quería sexo, ¿Cómo llegamos a esto?*

*Jamás me lo perdonaré, y aún peor, tal vez él no me perdone. No! … seguro que no me perdona...*Monstruo, soy un maldito monstruo.*

El moreno volvió en sí, y se encamino hacia su devastado capitán. Al ver que el abatido joven intentaba moverse, el mayor, le dijo suavemente.

- Quieto…. No te muevas, ya me encargo yo de todo.

Derramaba bastante sangre, lo cual llamo la atención de Zoro, que a pesar de no ser médico, había sido herido muchas veces, y sabía cuando una herida era grave.*Con tanta sangre, debo haberle desgarrado fuertemente, en más de un sitio*, * Maldito animal, como te atreviste?, ni siquiera eres capaz de medir tu propia fuerza, bruto desgraciado.*

- Si te esfuerzas, agravarás tus heridas. – Le comentó, evitando mirarle. Su culpa, angustia y vergüenza, no se lo permitía. Recogió la ropa de ambos del suelo soltando una única lágrima cargada de odio hacia sí mismo y de preocupación por Luffy.

Una vez recolectada la ropa, se acercó al capitán, y le tomó en brazos cuidadosamente.

- Vamos a limpiarte, debemos higienizar y tratar esas heridas. – Con una delicadeza y caballerosidad nunca antes vista, el espadachín se dirigió desnudo hacia la puerta, cargando con el herido. – Aún tenemos tiempo… falta rato para que amanezca y se levanten los demás. – Añadió sonriendo, fingiendo que todo iba bien.

De un momento al otro, el dominante, rudo e indiferente Zoro, había cambiado por un responsable, dócil amable y delicado hombre, lleno de angustias, y preocupación.

De camino al baño, no se dirigieron la palabra, siquiera intercambiaron miradas, pero incluso Luffy, fue capaz de notar el brusco cambio en la personalidad de su primer oficial.

Situados en el baño, el moreno, recostó con delicadeza al joven en la ducha, como si tratara de una pieza excesivamente valiosa y frágil.

*No puedo darme el lujo, de cometer más errores, le hice daño, no merezco siquiera permanecer a su lado.*, *Es como en “aquel” entonces*

Giro el grifo de agua, para que la lluvia comenzara a caer, y buscando entre su ropa, separó su calzoncillo y su pantalón.

- Dame un segundo, y estoy contigo… - Murmuro, vistiendo esas dos prendas.

Mientras el morocho regulaba la temperatura del agua a su gusto, el acongojado muchacho, le frotaba una esponja enjabonada, intentando limpiarle todo.

*Prácticamente lo violé, y aun me deja que le toque?, ¿Por qué no me detuve cuándo me lo pidió?, estaba llorando*

*Maldito imbécil, maldito imbécil, me aproveche de su inocencia para pasarla bien, y lo deje en este estado deplorable.*

*Era su primera vez, confiaba en mí, y abuse de ello… Debí ser más suave con el.*

- Lu, Luffy… - Nombro con una voz vibrante y temerosa. – ¿Porque aun me…?

El pequeño capitán, le lanzo una mirada furtiva, haciendo que le entre el pánico. Era incluso peor que cuando lo había visto luchar por el bienestar de sus nakama. Infundía terror. Luego inclinó su cabeza hacia abajo y murmuro entre dientes.

- Porque eres mi nakama. – Soltó en un hilo, muy débil de voz.

- Luffy, tú… me sigues llamando nakama, luego de… - Zoro no podía comprender aquel comportamiento, no era normal esa reacción, ni su cara de odio, ni su misericordia, nada encajaba. Por más bueno que fuera, no debería existir persona capaz de tolerar algo así, y perdonarle a quien le hiciera eso. Ese era su punto de vista, triste y lleno de culpa, el espadachín, siguió lavándole.

Ninguno dijo nada, por corto período, pero cuando le intento limpiar en la entrada de su zona íntima, el chico tembló del dolor, y soltando una lagrima, se froto la mano por la cara.

El mayor de los jóvenes, empalideció devuelta, y se arrojo inconscientemente hacia atrás, estrellándose con la estantería de cosméticos de Nami.

Zoro intento recuperarse del shock, diciéndose que le seguía haciendo daño a Luffy, se incorporó nuevamente cerca de su capitán.

*Idiota, maldito monstruo, ¿Por qué le sigues dañando?, Ni siquiera puede moverse.*

Continuara ...

1 comentario:

  1. T___________T NO PUEDE SER; QUE FEO; NOOO QUE DOLOR X_______x no puedes dejarlo ahí T_T era una historia tan buen, me habría encantado que la siguieras T_T por favor cuando puedas continuala T_T es muy buena y quede metida u.u Pobre Luffy, aún deja que Zoro lo toque, pero igual es comprensible en una situación así imposible contenerse u.u uffffffff bucha amé tu historia y el hecho de que fuera ZoLu :) Amo con toda mi corazón esa pareja, pero... que serán esos recuerdos de Zoro? Awww u.u en fin ¡¡Gracias por estos 3 maravillosos capitulos!!

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